se que se ve larga la lectura pero vale la pena leerlo
Humildemente yo puedo darte algunas pistas pero el aprender a no
sufrir parece surgir más como un proceso, como un camino que como un
objetivo. Es importante primero distinguir entre no sufrir y ser feliz.
La felicidad es un escaloncito más porque requiere asimismo comprender
profundamente la impermanencia de los eventos y desarrollar una profunda
gratitud en base a ella. A la mayoría de nosotros nos han vendido una
película terrible de cómo ser felices en base al esfuerzo, el trabajo
duro, el éxito y la acumulación de riqueza. Un macabro plan para
mantenernos trabajando en base a ideales vacíos con la promesa utópica
que cuando tengamos todo eso seremos felices.
De alguna forma para no sufrir tenemos que cambiar nosotros y no
pretender que lo exterior cambie. Sino el sufrimiento siempre va a
estar ahí. No importa que tan famoso, exitoso, bello o adinerados seamos
nuestros amigos podrán seguir traicionándonos, nuestra familia y la
gente que queremos no estarán libres de la enfermedad ni la muerte,
nuestra pareja podrá seguir engañándonos o lastimándonos o dejándonos
por alguien más… Incluso nuestro auto se quedará atascando en el
tránsito como el de todos los demás y elevador tardará lo mismo en
llegar, los problemas aunque muchos nos digan lo contrario seguirán allí
y esto es algo que debe ser comprendido.
Entonces la respuesta no puede estar en tratar de cambiar nuestro
exterior sino la forma en como reaccionamos a él. Para no sufrir hay que
aprender Kiley. Hay que cambiar la perspectiva y esto insume dejar de
estar enojados porque la vida no es de la forma como nosotros
quisiéramos que sea. Para dejar de sufrir tenemos que dejar el capricho y
el capricho surge por no aceptar la realidad, no aceptar el presente.
Tenemos una imagen de cómo debería ser el mundo y las personas y de cómo
nos deberían pasar a nosotros las cosas (¡que somos tan especiales!) y
como está imagen no coincide con la realidad entonces nos enojamos, nos
encaprichamos, nos dividimos y ahí es donde surge el sufrimiento.
Porque hay parte mía que quiere una cosa y parte mi quiere
otra, parte mía que está en el ahora y parte mí que simplemente no le
gusta lo que ve y prefiere estar “distraída” y dejar que todo pase hasta
que un día la realidad y la imagen que ella nos muestra de nosotros
mismos nos guste y nos permitamos aceptarla y empezar a vivir. Y es
entonces donde vivimos tratando de acumular cosas para un futuro mejor…
(Más dinero, más éxito, más respeto, más poder, más conocimiento… Más
más más)
¡Este es un terrible veneno! Porque ese momento nunca llega, he
incluso si llega no pasará mucho tiempo para que las cosas cambien de
nuevo y nos volvamos a encaprichar. Y así es como se pierde la vida,
como se dejan pasar los años hasta que un día nos miramos el rostro al
espejo y vemos a una persona vieja y agotada. Dejar de sufrir y aún más
ser feliz requiere comprender que no hay nada más importante que el aquí
y el ahora. Debemos dejar de estar encaprichados con la existencia y
crecer como seres humanos. Entonces crezco y me doy cuenta que no era el
mundo el que estaba errado el que estaba errado era yo. Y aquí surge un
concepto que históricamente la sociedad nos ha enseñado como negativo
que es el conformismo. ¡Quiero que seas un conformista! Es más quiero
que seas una conformista alegre.
No quiero que seas conformista con tú dolor, quiero lo
trasciendas pero si conformismo es aceptar la infinita belleza de la
realidad y dejar de buscar espejitos de colores quiero que seas muy
conformista. Si dejo el capricho, entonces el momento presente empieza a
valer la pena, es más el momento presente empieza a verse hermoso y es
cuando todo mi ser empieza a estar aquí y ahora. Entonces habrá armonía.
Cuando acepto el presente, naturalmente no tengo que cambiar nada, deja
de haber un enemigo con quien luchar. Entonces esa tormenta de ideas
continua en nuestra cabeza se apaga y es cuando llega la armonía, cuando
dejo de estar dividido. ¡Y no es sino está la línea entre dejar la vida
pasar y empezar a vivirla!
Toda la cuestión entonces surge por dejar el capricho y el
capricho no es más que el inconformismo de nuestro ego porque las cosas
no nos pasan de la forma especial que nosotros pensamos que nos deberían
pasar. Para deshaceros del capricho sólo conozco dos caminos. El
primero es simplemente cansarse de sufrir. Me canso de pegarme la cabeza
contra la pared una y otra vez y me doy cuenta que todo lo que tengo es
un regalo inmenso que me ha dado la existencia y que se desvanecerá en
cualquier momento y no sólo aprendo a aceptarlo sino a estar
profundamente agradecido por tenerlo.
Las personas que se realizan de esta forma muchas veces son
“afortunadas víctimas” de un profundo golpe, una cachetada que les hace
abrir los ojos y que se manifiesta como un lago, intenso y continuo
sufrimiento físico y emocional. Este tipo de sufrimiento intenso actual
de dos formas. Por una parte su intensidad reprime el continuo flujo de
pensamientos que generalmente atormentan nuestra mente, ayudándonos a
generar armonía y por el otro nos quita todo lo que consideramos
merecíamos. Y este es un cambio hermoso porque se nos quita todo lo que
teníamos, todo lo que era “por derecho nuestro” y entonces viene la
existencia y nos los regala de nuevo. Ella nos roba y cuando nos
quedamos sin nada vuelve y nos obsequia lo perdido.
Y este es un hermoso cambio de perspectiva porque la existencia
entonces no se ve como alguien que quiere quitarnos algo, alguien que
está en nuestra contra sino como quien nos ha dado tan precioso regalo.
Entonces dejo de verme como una víctima y paso a verme como un ser
profundamente afortunado y es aquí donde no sólo paramos de sufrir sino
donde surge también una profunda y próspera felicidad enmarcada por una
alegría de vivir inmensa. El otro camino es el camino de amor y surge
generalmente como un proceso más paulatino de crecimiento. Poco a poco
logro abrirme al amor en base al desarrollo de una sabiduría basada en
mi propia experiencia en la que entiendo que si sufro es porque tengo
algo que aprender hasta una instancia en la que logro amarme y amar al
prójimo incondicionalmente.
Ambos caminos querida Kiley son válidos y ambos nos llevan al mismo destino.
Espero de corazón que mis palabras puedan ayudarte en el tuyo.
Por último humildemente te recomiendo algunas técnicas y te dejo unos
consejos finales que creo pueden serte de ayuda:
- Medita: No conozco método más efectivo que la
meditación para conectarnos con lo que es y aprender a calmar nuestro
flujo de pensamientos.
Te recomiendo especialmente tres técnicas:
- Meditaciones que calmen la mente y desarrollen nuestra conexión con el corazón.
- Meditaciones guiadas sobre la impermanencia y la gratitud (para favorecer la felicidad)
- Meditaciones basadas en la conexión con el presente y la
liberación de bloqueos energéticos en tú cuerpo. Para este caso te
recomiendo especialmente la meditación Vipassana budista.
- Desarrolla sabiduría: Utiliza cada episodio de sufrimiento en
tú vida para aprender la lección que hay detrás del y evitar de esta
forma que vuelva a ocurrir.
- Vive una vida noble en armonía con tú entorno y con otros: Dañar a otros indefectiblemente te dañará a ti.
- Desarrolla disciplina para hacer todo lo anterior.
martes, 17 de diciembre de 2013
LA BATALLA
La batalla con mi pasado ha empezado! Ahora es tiempo
de limpiar todos esos daños que lastiman mi presente; es tiempo
de luchar por la Paz que deseo para mi alma, para poder brindar lo mejor
de mí a las personas que me rodean, pues mis sueños son
grandes, tanto como la vida que deseo tener, libre de dolores y fracasos...
Luchar es la única forma de salir adelante, y lo conseguiré ¡A pesar de mis temores!
La vida es dura, pero estoy seguro que lo puedo hacer mejor... porque yo creo en mí, en mis virtudes y nada ni nadie puede detenerme, lucharé por hacer realidad todos mis sueños y no descansaré hasta conseguirlos...
Tengo la firme esperanza de cumplir exitosamente todas mis metas, y la fe que llevo conmigo es mi mejor arma para lograrlo.
Estoy consciente que la lucha no será fácil, que quizá tenga que llorar lágrimas de dolor para borrar los daños de mi pasado y restaurar mi presente, pero se que esas lágrimas sanarán al fin mi alma.
Ahora es tiempo de ponerme de pie y gritarle a este mundo que yo EXISTO...
Luchar es la única forma de salir adelante, y lo conseguiré ¡A pesar de mis temores!
La vida es dura, pero estoy seguro que lo puedo hacer mejor... porque yo creo en mí, en mis virtudes y nada ni nadie puede detenerme, lucharé por hacer realidad todos mis sueños y no descansaré hasta conseguirlos...
Tengo la firme esperanza de cumplir exitosamente todas mis metas, y la fe que llevo conmigo es mi mejor arma para lograrlo.
Estoy consciente que la lucha no será fácil, que quizá tenga que llorar lágrimas de dolor para borrar los daños de mi pasado y restaurar mi presente, pero se que esas lágrimas sanarán al fin mi alma.
Ahora es tiempo de ponerme de pie y gritarle a este mundo que yo EXISTO...
miércoles, 4 de diciembre de 2013
La Bendicion Del Perdon
El hijo menor le dijo a su padre: PADRE dame lo
que me toca de herencia .así el padre repartió
sus bienes entre los dos.
Días después el hijo menor junto todo lo que tenía
y se fue a otro país lejano y allí lo derrocho viviendo desenfrenadamente.
Por cuanto se había gastado todo, sobrevino una
gran escasez de comida y el comenzó a pasar hambre. Así que fue y consiguió
trabajo con un hombre de aquel país, quien lo mando a sus campos a cuidar
cerdos. Tenía tanta hambre que hubiera querido llenar su estómago con la comida
que daban a los cerdos, pero nadie le daba nada.
Por fin se puso a pensar cuántos jornaleros en
casa de mi padre tienen comida de sobra, mientras yo aquí me muero de hambre. Regresare
a mi padre y le diré: papa he pecado
contra dios y contra ti: ya no merezco que me llames tu hijo, trátame como
si fuera uno de tus jornaleros.
Así emprendió el viaje de regreso a casa de
su papa.
Todavía estaba lejos, su papa lo vio y se compadeció
de él, salió corriendo a su encuentro, lo abrazo y lo beso. El hijo le dijo: papa he pecado contra dios y contra ti, ya
no merezca llamarme tu hijo. Pero el padre ordeno a sus siervos pronto
traigan la mejor ropa para vestirlo, póngale un anillo y sandalias en sus pies,
traigan el becerro más gordo y mátenlo para celebrar un banquete. Porque este
hijo mío estaba muerto, pero ahora ha vuelto a la vida se avía perdido pero ya
lo hemos encontrado
¿Cómo alcanzo
el perdón?
Amigo(a), recuerde que todo pecado que cometemos es
una ofensa, primeramente contra Dios y en segundo lugar a su prójimo.
Por tanto tenemos que arrepentirnos, confesando el
pecado a Dios y también a su prójimo para alcanzar la bendición y el perdón. Si
quieres esta bendición repite esta oración: Dios he vivido lejos de ti, te pido
perdón de todos mis pecados y acepto a Cristo como mi Señor y salvador quiero
ser tu hijo como dice tu palabra (Juan 1:12). y que tu poder me libre y
restaure, te pido en el nombre poderoso de Jesús y te doy gracias Amen.
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