sábado, 26 de octubre de 2013
¿En Verdad a Quien Admiras Tu ?
"Las limitaciones físicas, no son impedimentos
para que vuele tu alma”
...¿A quien admiras tu?
Tengo mucho cansancio físico, mi mente ya casi esta a punto de
cerrar el circuito pero sabes?, no quise abandonarme en la seducción
de mi cama sin antes compartir con cada uno de ustedes lo que acabo de
presenciar....¿A quien admiras tu?
Solo que antes de iniciar mi relato, quiero hacerte de una forma muy individual y personal la siguiente pregunta, ¿Tu a quien admiras?
Bien, seguramente las respuestas varían y eso esta perfecto, cada uno de nosotros tenemos ídolos, y al decir ídolos no me refiero exclusivamente a esos que se paran en un escenario y nos entretienen al compás de su danza y canto de su voz… Me refiero a esas personas que en realidad admiramos por su perseverancia, sus valores hacia el prójimo, hacia la vida.
Bien, hoy esta mañana regresaba a mi casa después de haber culminado mi guardia de la noche anterior, fue una noche muy productiva pero también agotadora, ya lo que quería, era cama, justo al estar preparándome para abandonarme en los brazos de Morfeo, recibí una llamada del 45 (hospital) donde me avisaban que el Sr. Rdgz Nieto (mi paciente) había sufrido un derrame cerebral y me tuve que ir nuevamente al 45…
Cuando venia de regreso a mi casa, manejando al compás del tráfico me percaté que en la acera, al lado derecho iba una persona, su paso era lento, mostraba una cojera obvia, y se veía que era prácticamente imposible para ella lograr un paso, iba sostenida por un bastón… de pronto, al empezar el cruce el bastón no fue suficiente para aguantar su paso causando que esta persona se desvaneciera y cayera al suelo. Los autos que venían al lado contrario de la calle, se detuvieron, pero que crees? Ninguno se bajo, que triste verdad? Son estas cosas las que te hacen reflexionar y meditar en si realmente tenemos caridad humana hacia nuestro prójimo.
Esperando a que el semáforo se tornara en verde, apagué mi auto y justo cuando estaba a punto de salirme a socorrerla algo me detuvo, esta persona mostraba signos de poco a poco ir levantándose… con mucho esfuerzo, pero logro ponerse de pie, cuando yo llegue hasta ella, le pregunte si estaba bien (creyendo que estaría afligida y en dolor) esta persona me recibió con una gran sonrisa y me dijo “cada día es un poco mas difícil” y me guiñó un ojo, su boca emanaba una dulzura y paz increíble cuando sonreía.
Cuando la ayudé a cruzar la calle, mas bien la acompañé (por que no me permitió tomarle su hombro), me dijo, ”gracias muchacho, aquí me pongo a esperar el camión que pasa por mi colonia” le pregunté donde vivía y me contestó que en las huertas, le ofrecí llevarla, al principio no quería aceptar, le mostré mi cédula y le dije que era medico y que podía confiar en mi, ella aceptó.
Rumbo a su casa íbamos charlando, me platicó que desde niña padece de ataques epilépticos entre otras cosas que le han impedido desarrollar una vida normal.
Que día a día es mucho mas difícil para esta persona levantarse pero lo hace por que sabe que a pesar de las adversidades que la enfrentarán en la calle, también se enfrentará con el éxito y la satisfacción de haber recorrido por lo menos un kilómetro, por que este significa “un kilómetro mas de vida a su vida”.
Al despedirme de ella, me dijo lo usual “que dios te bendiga” y si les confieso algo, nosotros como médicos estamos acostumbrados a esa frase, día y noche no la repiten pero sabes algo? Esta frase este día me llenó. Me llenó en todos los aspectos, te voy a decir por que…
Cuantos de nosotros muchas veces nos levantamos solo por que tenemos que enfrentar retos en nuestros trabajos, por que tenemos que hacerlo, por que tenemos que cumplir con nuestras “responsabilidades” que implica nuestra vida cotidiana? Lo hacemos incluso en ocasiones renegando y diciendo“en la m, ya nuevamente Lunes, que fastidio” o incluso nos enojamos por que en ocasiones no podemos hacer esto o lo otro por falta de tiempo o quizá por que esto, por que lo otro y tristemente caemos en la “es que fobia”.
Amigos, hay millones de seres, de personas dignas de admiración, por que a diario luchan con sus propios cuerpos que lejos de ser una ayuda son (y perdón por la expresión) una carga para ellos, pero un aliciente para su alma
Millones de personas que aun sin poder prácticamente bajar un pie de la cama para vestirse, para caminar a sus lugares de trabajo, son personas que tienen una fuerza interior increíble, que sacan a diario la garra, la fuerza y el potencial para luchar con la misma vida, personas que el simple hecho de ponerse un calcetín o subirse el pantalón, causa gran dolor a su cuerpo pero que al lograrlo, sonríen aun a pesar del dolor por que se dan cuenta de el dulce sabor que te deja el haber logrado algo que prácticamente creías imposible.
Algunos ni siquiera pueden, por que no tienen movimiento alguno en su cuerpo. Estas personas las cuales llamamos cuadripléjicos deberíamos llamarlas “poderplégicos”.
Es curioso no? como son precisamente esas personas las que tienen el derecho a renegar son las que mas felices son, las que mas sonrisas muestran, y tu, yo, y el que me sigue, que estamos físicamente aptos para desempeñar cualquier actividad y enfrentar cualquier reto, muchas veces nos escondemos tras el temor, la amargura o la apatía eso solo por nombrar algunas cosas, que nos impiden ver la vida con optimismo y levantarnos diariamente desde abajo si es necesario para darle la frente en alto a la vida y luchar para que esta nos haga pedazos.
La próxima vez que veas a una personas con discapacidades físicas, o mentales, lejos de sentirles lástima, tenles respeto y admiración, por que son estas personas las que verdaderamente luchan a capa y espada diariamente con la vida, muchas veces solo para lograr algo tan sencillo como levantarse de su cama y dar unos pasos de vida a su vida…
Son estas las que verdaderamente entienden que “las limitaciones físicas, no son impedimentos para que vuele tu alma”
¿Y tu, ahora a quien verdaderamente admiras?
miércoles, 23 de octubre de 2013
Mi Adolecencia?
En mi adolescencia comprendía muy poco el arte de manejar las
emociones no "deseadas" excepto conquistándolas. A menudo identificaba
la capacidad de negar y rechazar con la "fortaleza".
Recuerdo mis sentimientos de soledad, en ocasiones muy dolorosos, y de deseo de alguien con quien poder compartir ideas, intereses y sentimientos. A los dieciséis años acepté la idea de que la soledad era una debilidad y el deseo de intimidad con otra persona representaba un fracaso de la independencia.
Esta idea no la tenía siempre, sino parte del tiempo, y cuando me venía a la mente no tenía respuesta al dolor, excepto poner en tensión mi cuerpo contra ella, limitar mi respiración, hacerme reproches a mí mismo y buscar distracciones. Intentaba convencerme a mí mismo de que no me importaba. De hecho, me recluí en la alienación como algo virtuoso.
No daba muchas oportunidades a la gente. Me sentía diferente a todos y veía que esta diferencia era un abismo entre nosotros. Me decía a mí mismo que tenía mis ideas y mis libros, y que con eso era suficiente o debía serlo si confiaba lo suficiente en mí.
Si hubiese aceptado el carácter natural de mi deseo de contacto humano, habría buscado puentes de entendimiento entre los demás y yo.
Si me hubiese permitido sentir plenamente el dolor de mi aislamiento, sin reprochármelo, habría hecho amigos de ambos sexos; habría apreciado el interés y benevolencia que a menudo se me ofrecía.
Si me hubiese dado la libertad de atravesar las etapas normales del desarrollo adolescente y salir de la prisión de mi aislamiento, no me habría preparado para un matrimonio desafortunado. No habría sido tan vulnerable a la primera muchacha que parecía compartir verdaderamente mis intereses.
Sin duda existían "razones" que explicaban mis áreas de no aceptación de mí mismo, pero eso no importa ahora. Lo que sentía, era lo que sentía, tanto si lo aceptaba o no.
En algún lugar de mi mente, sabía que estaba condenando y rechazando una parte de mí mismo, la parte que deseaba compañía de otras personas. Estaba en una relación de rechazo a una parte de quien yo era. Por muchas otras áreas de confianza y felicidad que pude disfrutar, me estaba infligiendo una herida a mi autoestima.
Cuando más tarde aprendí a recuperar las partes de mí mismo negadas, aumentó mi autoestima.
linda lectura para reflexionar
Recuerdo mis sentimientos de soledad, en ocasiones muy dolorosos, y de deseo de alguien con quien poder compartir ideas, intereses y sentimientos. A los dieciséis años acepté la idea de que la soledad era una debilidad y el deseo de intimidad con otra persona representaba un fracaso de la independencia.
Esta idea no la tenía siempre, sino parte del tiempo, y cuando me venía a la mente no tenía respuesta al dolor, excepto poner en tensión mi cuerpo contra ella, limitar mi respiración, hacerme reproches a mí mismo y buscar distracciones. Intentaba convencerme a mí mismo de que no me importaba. De hecho, me recluí en la alienación como algo virtuoso.
No daba muchas oportunidades a la gente. Me sentía diferente a todos y veía que esta diferencia era un abismo entre nosotros. Me decía a mí mismo que tenía mis ideas y mis libros, y que con eso era suficiente o debía serlo si confiaba lo suficiente en mí.
Si hubiese aceptado el carácter natural de mi deseo de contacto humano, habría buscado puentes de entendimiento entre los demás y yo.
Si me hubiese permitido sentir plenamente el dolor de mi aislamiento, sin reprochármelo, habría hecho amigos de ambos sexos; habría apreciado el interés y benevolencia que a menudo se me ofrecía.
Si me hubiese dado la libertad de atravesar las etapas normales del desarrollo adolescente y salir de la prisión de mi aislamiento, no me habría preparado para un matrimonio desafortunado. No habría sido tan vulnerable a la primera muchacha que parecía compartir verdaderamente mis intereses.
Sin duda existían "razones" que explicaban mis áreas de no aceptación de mí mismo, pero eso no importa ahora. Lo que sentía, era lo que sentía, tanto si lo aceptaba o no.
En algún lugar de mi mente, sabía que estaba condenando y rechazando una parte de mí mismo, la parte que deseaba compañía de otras personas. Estaba en una relación de rechazo a una parte de quien yo era. Por muchas otras áreas de confianza y felicidad que pude disfrutar, me estaba infligiendo una herida a mi autoestima.
Cuando más tarde aprendí a recuperar las partes de mí mismo negadas, aumentó mi autoestima.
linda lectura para reflexionar
Hoy Soy Feliz
Hoy soy feliz, expulso de mi espíritu todo pensamiento triste. Me
siento más alegre de que nunca. No me lamento de nada.
Hoy agradezco a Dios la alegría y la felicidad que me regala.
Hoy trato de ajustarme a la vida, acepto al mundo como es y procuro
encajar en él. Si sucede algo que desagrada, no me mortifico ni me
lamento, agradezco que haya sucedido, porque así se puso aprueba mi
voluntad de ser feliz.
Hoy soy dueño de mis pensamientos, de mis nervios, de mi impulso
para triunfar tengo dominio de mí mismo. Hoy laboro alegre, con
entusiasmo y pasión, hago de mi labor una diversión. Compruebo que
soy capaz de laborar con alegría. Compruebo mis pequeños triunfos,
no pienso en fracasos.
Hoy soy amigable, no critico a nadie. Si comienzo a criticar a una
persona, cambio la critica por elogios. Todas las personas tienen sus
defectos y sus virtudes. Hoy evito las discusiones desagradables.
Hoy elimino dos plagas de mi vida: La Prisa y La Indecisión.
Hoy vivo con calma, con paciencia, porque la prisa es el enemigo de una vida feliz y triunfante. No permito que la prisa me abrume. Hoy tengo confianza en mí mismo porque Dios está conmigo. Hoy hago frente a todos los problemas con decisión y valentía, el futuro me pertenece, hoy tengo confianza en que Dios ayuda a los que se esfuerza y laboran.
Hoy no envidio a los que hacen más dinero o tienen más salud que yo...
Cuento mis bienes y mis males, comparto mi vida con la de otros que
sufren más. Hoy trato de resolver los problemas de hoy, el futuro se
resuelve a sí mismo. El destino pertenece a los que se esfuerzan hoy.
siento más alegre de que nunca. No me lamento de nada.
Hoy agradezco a Dios la alegría y la felicidad que me regala.
Hoy trato de ajustarme a la vida, acepto al mundo como es y procuro
encajar en él. Si sucede algo que desagrada, no me mortifico ni me
lamento, agradezco que haya sucedido, porque así se puso aprueba mi
voluntad de ser feliz.
Hoy soy dueño de mis pensamientos, de mis nervios, de mi impulso
para triunfar tengo dominio de mí mismo. Hoy laboro alegre, con
entusiasmo y pasión, hago de mi labor una diversión. Compruebo que
soy capaz de laborar con alegría. Compruebo mis pequeños triunfos,
no pienso en fracasos.
Hoy soy amigable, no critico a nadie. Si comienzo a criticar a una
persona, cambio la critica por elogios. Todas las personas tienen sus
defectos y sus virtudes. Hoy evito las discusiones desagradables.
Hoy elimino dos plagas de mi vida: La Prisa y La Indecisión.
Hoy vivo con calma, con paciencia, porque la prisa es el enemigo de una vida feliz y triunfante. No permito que la prisa me abrume. Hoy tengo confianza en mí mismo porque Dios está conmigo. Hoy hago frente a todos los problemas con decisión y valentía, el futuro me pertenece, hoy tengo confianza en que Dios ayuda a los que se esfuerza y laboran.
Hoy no envidio a los que hacen más dinero o tienen más salud que yo...
Cuento mis bienes y mis males, comparto mi vida con la de otros que
sufren más. Hoy trato de resolver los problemas de hoy, el futuro se
resuelve a sí mismo. El destino pertenece a los que se esfuerzan hoy.
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